Un rafaelino en la frontera de la innovación energética


5/2/2026 

 

 

 

Imaginemos lo que significaría para un ingeniero de nuestra ciudad, la oportunidad de estar en Estados Unidos participando, junto a profesionales de otros países, en un proyecto para Meta (Facebook) orientado a buscar soluciones para sus data centers basadas en energías renovables. Suena interesante, ¿verdad? Y si a eso le sumamos un trabajo de sustentabilidad sobre Houston como sede de la Copa del Mundo, parece directamente increíble.

Pues bien, esto es real para el Ing. Ezequiel Dellasanta, quien fue seleccionado en 2025 por la Comisión Fulbright como becario para realizar un Máster en Energías en la prestigiosa Rice University con sede en Houston (Texas, EEUU), uno de los centros de conocimiento más importantes del mundo en esta materia. Allí, se especializa en energías limpias y renovables y el abordaje de la transición energética desde el Gas&Oil hacia estas nuevas fuentes innovadoras.

Para esto, su experiencia en la UNRaf fue fundamental. Dellasanta es Ingeniero Electromecánico graduado en la UTN Rafaela. Se desempeña como docente de la Tecnicatura en Mecatrónica de la UNRaf e investigador colaborador en el Laboratorio de Investigación y Desarrollo de la Electro Movilidad, Eficiencia Energética y Energías Renovables (Líder) del Centro de Investigación Aplicada UNRaf Tec. Así, esta trayectoria le posibilitó acreditar requisitos clave para poder ser seleccionado, mediante el asesoramiento del área de Relaciones Internacionales de esta Universidad Pública.

Ezequiel comenzó su experiencia en agosto. Vive junto a su esposa en Rice Village Apartments, un barrio que pertenece a la Universidad y forma parte de su sistema de financiamiento a través del real estate. Residir allí favorece mucho el intercambio cultural entre estudiantes de distintos países que viven en el complejo. Los hay de Ecuador, Colombia, México, Uruguay, India, China, Canadá, Estados Unidos, además de argentinos.

 

La vida cotidiana

 

Cada día, Ezequiel puede tomar un bus que lo pasa a buscar por el complejo y lo lleva al campus. Otro funciona dentro de la Universidad debido a su gran tamaño. Todo se gestiona desde una aplicación, con funcionamiento casi durante toda la jornada. Habitualmente cursa una materia por la mañana y luego almuerza en el comedor universitario, que funciona como un buffet libre con muchísimas opciones. “Comer saludable a veces es un desafío”, cuenta. 

Después del almuerzo, puede tener otra clase o ir a la biblioteca de seis pisos que está abierta hasta las 2 AM con la posibilidad de reservar sala para estudiar. “Incluso muchos estudiantes llevan ropa para ir al gimnasio y ducharse allí mismo. Realmente es un lugar donde uno puede pasar todo el día: estudiar, cursar, entrenar, comer y participar de eventos que fomentan el encuentro y la vida social”, describe el ingeniero rafaelino.

Ezequiel cuenta que la población latina es muy numerosa y se habla mucho español. Construyeron vínculos con otros becarios de Argentina y Uruguay, y también con una pareja de Bahrein, un país de oriente medio. “Nos juntamos los fines de semana, tratamos de hacer asados —aunque conseguir carne como la de Argentina no es fácil—, así que muchas veces terminamos haciendo hamburguesas, que igualmente son muy buenas. Compartimos culturas, charlas y juegos de mesa”, expresa.

 

La experiencia académica

 

Para el Ing. Dellasanta, la exigencia académica es mucho mayor de lo que imaginaba. No se trata solo de las horas de cursado (pueden ser hasta cinco materias por semestre), sino de todo el trabajo adicional: exámenes, lecturas obligatorias previas a cada clase (papers y capítulos de libros), tareas semanales y proyectos finales, tanto individuales como grupales. También destaca el sistema de evaluación: suele incluir participación en clase (10 %), evaluaciones de mitad y fin de semestre (40 %), tareas semanales (25 %) y un proyecto final (25 %), que se evalúa tanto por el trabajo escrito como por la presentación oral frente al docente y la clase.

El semestre pasado, el docente de la UNRaf desarrolló el trabajo sobre Houston como sede de la Copa del Mundo y, para la próxima etapa, el desafío será el proyecto para Meta (Facebook), ambos mencionados en el comienzo de este artículo. Este último incluye tanto el aspecto técnico como el económico-financiero, por lo que trabaja en equipo con dos estudiantes de primer año de Economía (undergraduate).

“Actualmente también estoy aplicando a pasantías de verano, que permiten durante 10 a 12 semanas trabajar en empresas reales y poner en práctica lo aprendido. Es un proceso muy competitivo, pero ojalá se dé la oportunidad. Y, por supuesto, esperamos también poder disfrutar de Argentina durante el Mundial”, se entusiasma Ezequiel.

 

La electrificación es el futuro

 

En materia energética — la especialidad de la Maestría que está desarrollando — Ezequiel explica que en la formación está claramente orientada a la electrificación. Esta es una diferencia notable con  Argentina, donde gran parte de la estrategia energética está enfocada en los gasoductos y el uso de gas natural domiciliario. Esto último puede resultar lógico si se consideran los avances de la última década de Argentina con referencia a Vaca Muerta, el segundo reservorio de gas natural no convencional más grande del mundo.

Dellasanta describe que, en Estados Unidos, la idea es electrificar prácticamente todo: cocinas, sistemas de climatización y otros usos energéticos. El gas natural en los hogares es poco frecuente. De esta manera, se busca facilitar la integración de energías renovables sin emisiones de CO₂ y contribuir a la lucha contra el cambio climático. La energía solar y la eólica ya están más que probadas. Incluso, en estados como California, hay numerosos momentos del año en los que se genera más energía de la que se consume, por lo que el excedente debe ser exportado a otros estados.

Aquí surge el principal desafío: las energías renovables como la solar y la eólica dependen de las condiciones climáticas. Paradójicamente, cuando la generación solar es máxima (mediodía y primeras horas de la tarde), el consumo promedio suele ser menor, ya que la mayoría de las personas se encuentran fuera de sus hogares y no requieren iluminación ni otros consumos residenciales. Por el contrario, la mayor demanda se produce por la noche, cuando ya no hay sol.

La solución a este desfase es el almacenamiento de energía, uno de los grandes desafíos actuales del sector. No se trata únicamente de bancos de baterías: también se investigan alternativas como el almacenamiento hidráulico subterráneo, mediante la inyección de agua a presión, o la producción de hidrógeno como vector energético.

Por otro lado, una tecnología que está ganando un fuerte impulso y en la que el gobierno local está invirtiendo activamente es la energía geotérmica. Tradicionalmente, se sabía que el vapor proveniente del subsuelo podía utilizarse para mover turbinas y generar electricidad. Hoy se va un paso más allá: en zonas donde existe roca caliente pero no fluidos, se puede inyectar agua para que absorba el calor y emerja como agua caliente o vapor, permitiendo nuevamente la generación eléctrica.

El principal desafío es que estas formaciones suelen encontrarse a grandes profundidades, entre los 6 y 10 km. Si bien se utilizan tecnologías similares a las del sector de Oil & Gas, alcanzar esas profundidades resulta extremadamente costoso. Por ello, se están desarrollando nuevas tecnologías de perforación, como el uso de láseres o microondas. Muchas start-ups están asomando, en las cuales, grandes líderes de la economía empezaron a invertir, como Bill Gates en Fervo Energy.

Finalmente, aunque el objetivo es avanzar hacia fuentes de generación de baja emisión de CO₂, también es necesario abordar el carbono que ya ha sido emitido históricamente. Para ello, se desarrollan tecnologías de Captura y Almacenamiento de Carbono (CCS), que consisten en capturar el CO₂ para su reutilización o su almacenamiento seguro en formaciones geológicas profundas, atrapándolo en los poros de las rocas. En este contexto, los perfiles vinculados a las geociencias son altamente demandados.

“Sin dudas, es una experiencia profundamente enriquecedora, tanto en lo personal como en lo profesional. El aprendizaje no se da solo dentro de la Universidad, sino también en los numerosos eventos que se organizan alrededor del campus y en la ciudad de Houston, considerada la capital mundial de la energía. Hoy con fuerte presencia de oil & gas, y con una geopolítica local que presenta desafíos importantes para el desarrollo de energías renovables, lo que hace aún más interesante el contexto de estudio”, concluyó.